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Vicisitudes

“No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro”.

–Jean Paul Sartre.

“No es cierto”, dijo vehementemente. “No fue nada más que se cayera Facebook y con él todas sus plataformas. Desde la mañana me di cuenta de que algo raro estaba pasando. Las llamadas a celular no conectaban; una persona me marcó tres veces y cuando le contestaba se cortaba la comunicación; creí que era mi teléfono pero ella me dijo que le estaba pasando igual con otros números. Así siguió toda la mañana. Todo el internet tenía fallas, qué decir de las redes sociales. Una foto que me envió mi mujer por whattsap al mediodía me llegó a las once de la noche. Pero peor aún, cuando fui al súper tuvieron que cobrarme manualmente mi taza de café, porque “el sistema” le asignaba un precio de ¡600 pesos! Los precios de todas las mercancías estaban como enloquecidos. Te digo, no fue una simple caída del Facebook dizque “por mantenimiento”. ¡Ni máiz! ¡Fue algo mucho más cañón! Y ahí te van mis hipótesis: Uno) Se trató de una prueba masiva de sabotaje cibernético, como cuando las potencias probaban su arsenal nuclear; sólo que ahora no necesitan explosivos de miles de megatones, sino basta con destroncarle a un país su red digital para dominarlo; algo así como lo que le están haciendo a Venezuela con el mega apagón. 2) Fue el resultado de los cambios del eje magnético de la tierra; eso o una tormenta solar, lo cual nos habla de lo frágiles que somos ante cualquier leve alteración de la naturaleza; 3) Fue el ataque de una civilización extraterrestre…” En ese momento me tocó mi turno y pasé a la ventanilla. Es increíble todo lo que se puede escuchar y aprender haciendo fila en el banco.

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