Tecla 7/6 Nuestras voces que no son olvido

La semana concluyó con otro asesinato en Veracruz de un periodista, Manuel Torres.
La sangre que no deja de correr y que ha puesto al periodismo de provincia en la primera línea de fuego de esta interminable violencia.
Violencia que llega desde los oscuros rincones de la delincuencia criminal, al igual que a la luz del día cuando estructuras policiales son lanzadas contra la propia prensa de provincia, como recién sucedió con Fuerza Coahuila en contra del diario Vanguardia de Saltillo, en donde no bastaron los contingentes con armas de alto poder, patrullas, bulldozer, sino también la impune prepotencia del subalterno del gobernador coahuilense al advertir amenazante al Notario Público que daría fe del despojo, ¡Chíngame a ese cabrón pendejo!
Así, en un estado como Veracruz las muertes, en otro como Coahuila la iracunda prepotencia oficial y en otros como Guerrero, Tamaulipas o Michoacán la zozobra.
Así, cómo.
Con todo no se puede ser silencio. Y mas que reclamo expresión que sea atendida, que sacuda conciencias y voluntades políticas como hoy mismo la prensa de provincia es sacudida por una larga fila de cruces, intimidaciones y acoso.
Hoy, un panel de los principales grupos editoriales de provincia, el principal puente de comunicación entre gobernantes federales, estatales y municipales con los gobernados, en un desplegado le exponen al Presidente Enrique Pela Nieto, al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y a la Procuradora General de la República, Arely Gómez González y a la opinión pública:
“Existe en el país una gran preocupación, por la situación de violencia que se ha volcado sobre medios de comunicación impresos y electrónicos, pero fundamentalmente sobre quienes ejercemos el oficio periodístico.
Desde hace una década las estadísticas de periodistas asesinados y de medios violentados, han crecido de manera inédita, ubicando a México como uno de los países en donde la libertad de expresión está permanentemente bajo fuego.
Les compartimos nuestra indignación y profundo malestar, ante hechos consumados como es la escalada violenta contra nuestros compañeros, lo mismo en Veracruz, que en Guerrero o en Oaxaca, lo que ha generado decenas de muertos en nuestras filas. Más nos indigna y lacera la impunidad con la que se ha encubierto estos hechos criminales.
Estamos convencidos de que los cotos a la libre expresión y a la libertad de prensa no sólo provienen de los cárteles y delincuencia organizada, sino por igual, de gobiernos y políticos de piel sensible a la crítica y al escrutinio mediático.
Desde fines de abril pasado, los directivos de nuestro diario hermano, Vanguardia, uno de los líderes en plaza en el norte del país, específicamente en Saltillo, denunció los ataques cibernéticos y de intimidación a sus periodistas. Se documentaron una serie de actos de difamación, espionaje, acoso y vigilancia, por motivos desconocidos. Ante ello, el pasado 5 de mayo, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), condenó dichos hechos y exigió a las autoridades mexicanas actuar en consecuencia. Sin embargo, el acoso y los ataques continuaron, hasta el pasado 6 de mayo cuando un comando policial de élite, creó un cerco de más de dos kilómetros, para resguardar las diligencias del actuario de un juzgado civil y despojar al director del diario, Armando Castilla Galindo, de sus propiedades.

SEÑOR PRESIDENTE PEÑA NIETO:
Desde la administración pasada y en ésta con mayor fuerza, los ataques a periodistas y medios de comunicación se han recrudecido. Ello contrasta
con el discurso de respeto al clima de libertades que nos garantiza nuestra Carta Magna, a menudo tomada en el entorno de los derechos humanos, por su gobierno. Los medios impresos del interior del país no solamente padecemos los coletazos de la violencia criminal y los atropellos del poder público, sino además, la inequidad con la que se nos trata.
Lo que ocurre a los medios en el interior del país, parecen ser para el
gobierno federal, hechos aislados, superficiales y banales. La discriminación a los mismos y la forma en la que se minimizan sus problemas, como es el caso de la violencia que aquí denunciamos, parte de la premisa de que México no es uno, sino muchos.
Hay una ignorancia supina que finge no saber, que la prensa del interior del país es la única que permea hasta en los sitios más recónditos de la geografía nacional y no la que se edita en la Ciudad de México, llamada con eufemismo, “prensa nacional”.
Debemos insistir en que sin libertad de expresión y prensa libre, nuestra democracia, así sea incipiente, es una ficción.
No puede llamarse democrático un Estado en donde se conculcan los derechos civiles y se acota la libre expresión de las ideas. Por ello, el consorcio de medios une su voz a la de diversos organismos no gubernamentales y prestigiados periodistas de México y el mundo, para demandar el pronto esclarecimiento de los atentados que padeció Vanguardia y, consecuentemente, el castigo a los responsables de este atropello, que nos lastima a todos.
La política del gobierno federal en materia del respeto a los derechos humanos, no puede cifrarse en la garantía para unos y los atropellos para otros. El periodismo del interior del país requiere para ejercerse, un clima que al menos garantice hacer realidad el derecho a la información, que exige el pueblo de México. Por tanto y dada la solidaridad que existe entre quienes a diario palpamos la pobreza, la marginación y el abandono que hay en esos territorios que no se alcanzan a ver desde el centro del país, estaremos pendientes del curso de las investigaciones”.
Desde aquí y desde otras partes.
Desde cada región con sus diferentes escenarios.
Desde aquí y desde nuestra conciencias.
Hoy por unos, por todos. Por siempre por todos nosotros.
Por nuestra prensa de provincia.

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