Tecla 7/6 Ante un delincuente

 

 

Por las atrocidades que perpetró y permitió que otros hicieran mas –entre saqueos y violencia—en contra de toda una sociedad, durante todo su mandato priista –ahora ya expulsado del PRI–, no puede ignorarse la importancia de la detención de Javier Duarte.

Pero, tal acción policial nada tiene que ver con el combate a la impunidad. Se trata de la detención de un presunto delincuente que abusó desde el poder en perjuicio de sus gobernados.

Si la detención, hubiera sido antes, desde que se prendieron las luces de alerta, mucho antes que desde el PRI pecara, una vez mas de cinismo político, muchas atrocidades se hubieran evitado. Entonces, la señal hubiera sido directa contra la impunidad y contra la corrupción, y muchas familias no tendrían que estar exigiendo justicia.

El PAN mismo debió de haber sido voz de alerta y denuncia ciudadana, cuando ejercía el poder presidencial con su residente en Los Pinos, Felipe Calderón.

Pero, Duarte fue intocable hasta los últimos días de su sexenio 2010-2016, hasta que se vio obligado a huir. Y con Calderón tuvo su sello inicial de impunidad.

El equilibrio de poderes se perdió, lo que ha sido alimento, una y otra vez, para éste cáncer social de la impunidad.

El Congreso veracruzano fue un remedo de sumisiones, y el Poder Legislativo federal, sólo una caja de resonancias de vanos discursos, sin acción efectiva. El Poder Judicial, por igual, ajeno, incluso aquel llanto de la madre que en Orizaba, llegara a encarar al entonces mandatario estatal, con las expresiones atormentadas por la incertidumbre de no saber de su hija desaparecida.

En Guatemala fue detenido un delincuente, pero el poder político le permitió todo a un sujeto que había faltado a todo, hasta su promesa de lealtad a la sociedad que se debía. Y aquello, que si no “que en pueblo se lo demande”, en realidad nunca fue tomado en cuenta.

Jóvenes detenidos por policías y entregados a criminales, para ser asesinados, familias masacradas, periodistas ultimados, secuestros, extorsiones. Veracruz se incendiaba, mientras se robaban el dinero para hospitales, para la educación, para seguridad. Y el poder político ni se ruborizaba cuando el entonces gobernador, irónico y cínico, salía con que en Veracruz sólo se robaban Frutsis.

Es por tal, la detención de Javier Duarte, ¿una acción de justicia? Desde el punto de vista personal. No, se trata de la detención de un delincuente prófugo.

Si se tratara de justicia, desde que ejercía el poder, se le hubiera procesado. Y él y sus secuaces hubieran sido frenados a tiempo. Pero, la impunidad siguió, las atrocidades siguieron, y ya faltando unos días para que terminara su mandato, el PRI hasta se ruborizó. Y terminó por expulsarlo, cuando durante casi seis años no sólo fue silencio, sino aplauso hacia el mismo Duarte.

Hasta a emisarios de Javier Duarte fueron detenidos en Toluca con millones de pesos en efectivo, sin que en la época panista-calderonista se hiciera algo. Hasta el dinero sería devuelto.

–¿Es justicia su detención, entonces?

No, es la captura de un delincuente.

La justicia cuando debió de haber llegado a Veracruz, no llegó. La impunidad cuando debía haberse encarado, se dejó galopar.

La falta de justicias y el manto de la impunidad sobre Duarte permitió que miles sufrieran en carne propia la violencia, que en estas mismas fechas se sepa que en Veracruz se encuentran las fosas clandestinas con mas víctimas en el planeta.

No, no es justicia su detención.

La justicia debió de haber llegado antes.

 El contrapeso de poderes debió de haber alzado la mano en su momento. Hoy se está ante un delincuente, cuando se debió de haber cortado, cuando era Gobernador y ya se sabía de las tropelías.

 

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