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TECLA 7/6 Un pleito jodido

Lo leo una y otra vez. Cómo digerirlo. Que este mal de justificación como acción de gobierno no alcance a más lugares… a más gobernantes.

Se trata de la nota principal de Milenio de ayer domingo. Escribe Isabel Zamudio, en el segundo párrafo del texto en portada:

“Vamos a dar con los responsables a pesar de la política de indolencia y de brazos caídos de la Fiscalía General del Estado”.

Es como se expresa el gobernador veracruzano Cuitláhuac García sobre la violencia que sacude a Veracruz y con el último episodio de sangre en el que se perpetraron 14 asesinatos en una fiesta en el enclave petrolero al sureste de la entidad.

Los veracruzanos no tienen que vivir discrepancias políticas. Ya de por si la espiral de la violencia, con brutales hechos que rompen el asombro ciudadano, sería más que suficiente para un clima de incertidumbre social, para que todavía al desasosiego se le sume un reclamo público del mandatario estatal al Fiscal Jorge Winckler, lo que exhibe como andan las cosas en el Poder Ejecutivo veracruzano, cuando la sociedad está urgida de respuestas, no de desahogos, que por supuesto no son solución alguna al clima de violencia.

Si el Fiscal es ineficiente, pues que lo quite quien lo puso. Pero, la terrible realidad de un pueblo no va a mejorar si el principio de autoridad más que ejercerse para ir por soluciones y respuestas, pretende quien las pague. Y ni siquiera con proceso alguno, sólo como si se tratara de una mentada pública de un gobernante a un supuesto subalterno.

La esencia del veracruzano no es su peculiar estilo de expresarse, sino su convicción y carácter –siempre por delante con alegría por la vida– para ir hacia adelante, superando retos y tomando oportunidades, aún en la más completa adversidad.

Se olvida por tal el gobernador García que para darle seguridad a los veracruzanos no sólo tiene a un Fiscal.

Escribía apenas que en el caso de Baja California Sur la representación federal ya no era de exigir, sino exigible.

–¿Hoy amaneció más seguro Veracruz por el hecho que el Gobernador exhibiera discrepancia y confrontación pública con el Fiscal?

El gobernador es el responsable del destino de los veracruzanos. Si hay un ineficiente, es también su responsabilidad, que no su desahogo.

Vaya acto de gobierno: “la Fiscalía es indolente y está de brazos caídos”.

Pues, peor. Qué jodido destino de una sociedad pujante.

–¿Y la policía preventiva?

–¿Y la coordinación con las fuerzas federales policiales y militares?

La respuesta a la masacre perpetrada en Minatitlán es un agravio más. La sociedad lo que quiere es justicia, acciones contra la corrupción e impunidad con responsables, no si el Gobernador no tiene principio de autoridad con el Fiscal.

No basta la declaración incendiaria, si se está incendiando un estado.

Que este mal de justificaciones o desahogos no se extienda.

El hartazgo social debe de revertirse en certeza social. Pero, no así. Así, sólo va en aumento el propio hartazgo social.

Cuando hasta Los Cabos llegó la masacre de Minatitlán y antes los enfrentamientos en el tramo carretero Córdoba-Puerto de Veracruz, y antes otros tantos hechos lamentables, con más y más vidas cobradas por disparos, lo que menos se puede esperar es un conflicto entre el Gobernador y el Fiscal, por lo que entonces, quién diantres se ocupa por la ciudadanía.

La ciudadanía trae encima el sinsabor de la violencia. Y el Gobernador su pleito con el Fiscal.

No fue electo para que se supiera que tiene a una Fiscalía de brazos caídos, sino para que se los levantara.

Así no.

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