TECLA 7/6 Sin verdades a medias

Se advirtió ayer de “tolerancia cero”.

 

Van en el último intento de evitar la extinción de la vaquita marina, cuando sólo quedarían 10 ejemplares de la especie.

 

Pero, el problema de la devastación marina se extendió del Alto Golfo de California a los litorales sudcalifornianos.

 

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador, tiene por tal un problema mayor. Heredado, sí, pero inevitable el destino del Golfo de California en las manos de la presidencia actual.

 

Contra la mafia pesquera debe de haber precedente. No se pueden esperar buenas voluntades cuando a los chinchorros de kilómetro y medio de largo en lo que debería de ser la zona de protección de la vaquita marina, ahora ya se registran en área protegida de La Paz.

 

No se si esto último se lo hicieron saber al Presidente, el alcalde de La Paz, Rubén Muñoz, y el delegado federal Víctor Castro, durante la reciente estadía que tuve López Obrador en la ciudad capital para de ahí dirigirse a Los Cabos.

 

Hay una realidad lacerante de impunidad con sus terribles facturas. La primera factura, el futuro terrible sobre una especie marina, única en el mundo, hija de mexicanos.

 

Brutal del cómo pisoteamos nuestros orgullos. Orgullos pisoteados por la descomposición del ejercicio del poder y por políticas públicas fallidas. Cuántas veces no encaró de manera directa Enrique Fernández del Castillo a Felipe Calderón, sobre esta realidad del Golfo de California, de la mafia pesquera, de lo ineficiente y corrupta de la Conapesca calderonista, y cuántas veces el propio Calderón no tiró por la ceguera y el desdén a lo que casi a gritos le llegaba exclamar Fernández del Castillo.

 

Hoy el país, México, tiene en riesgo de perder a sus hijas, las vaquitas marinas.

 

Mientras de la vaquita marina sólo quedarían diez ejemplares, hacia el sur, frente a los litorales sudcalifornianos se está devastando al marlín y al dorado. Y con los arrastres de profundidad por el camarón, se está pegándole a todo lo que se mueva frente a las costas de Baja California Sur.

 

Un despacho de la Agencia Reforma, acreditado al periodista César Martínez, recuerda que en abril de 2015, como parte de las acciones para proteger a la vaquita marina, el Gobierno de Enrique Peña Nieto suspendió por dos años la pesca mediante redes de enmalle, cimbras y palangres en el norte del Golfo de California. En 2017, decidió que la veda fuera permanente.

 

Además, estableció una compensación mensual de 8 mil pesos para pescadores, 4 mil para integrantes de la cadena productiva y 32 mil pesos para permisionarios de San Felipe y Santa Clara, Sonora, por no realizar labores en la zona de refugio.

 

Está visto sine embargo que nunca se retiraron las redes de enmalle. Conapesca sólo será un membrete, no compromiso.

 

Este membrete hoy alcanza de manera terrible a los litorales sudcalifornianos.

 

El espejo del Alto Golfo de California en el que no se quisieran Baja California Sur. Pero, es innegable que ya está sucediendo.

 

Así, por medio de un comunicado oficial y también en la nota de la Agencia de Reforma, se indica que el Gobierno federal lanzó una nueva estrategia en el Golfo de California que refuerza la protección de la vaquita marina, cuya población estimada es de 15 a 20 ejemplares, mediante el desarrollo económico de la región y una política de tolerancia cero.

 

En conferencia de prensa, las Secretarías de Medio Ambiente (Semarnat) y de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) presentaron la Iniciativa de Sustentabilidad del Alto Golfo de California, mediante la cual se busca nuevas alternativas productivas que eviten la pesca furtiva y contribuyan al bienestar integral de las comunidades.

 

“La estrategia adoptada anteriormente no ha sido efectiva y el problema evidentemente se ha agudizado”, reclamó Josefa Ortiz Mena, titular de la Semarnat.

 

Sergio Sánchez, subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental de la Semarnat, dijo, que la estrategia se aplicará en las comunidades pesqueras de Baja California y Sonora, a cuyos habitantes se les dejará de brindar la compensación que otorgaba el anterior Gobierno federal por la veda.

 

Consideró que a partir de que se comenzaron a entregar apoyos a los pobladores para que no salieran a pescar y así proteger a la vaquita, se aceleró la disminución de dicha especie endémica de México.

 

La iniciativa comprende cinco ejes: 1.- Desarrollo integral para el bienestar comunitario; 2.- Gobernanza y seguridad; 3.- Pesca sustentable; 4.- Conservación y monitoreo; 5-.- Diversificación productiva.

 

“Se determinará con boyas la zona de refugio para la protección de la vaquita, ahí se reforzarán los operativos de vigilancia y monitoreo para combatir con mayor eficiencia la pesca ilegal y el retiro de redes. Tendremos cero tolerancia y habrá un riguroso imperio de la ley en la zona”, explicó.

 

No se puede ignorar, sin embargo lo que sucede frente a las costas sudcalifornianas, en cuyo ejercicio por la pesca pueden convivir pescadores, ribereños, de orilla, de pesca deportiva.

 

Que le digan al Presidente, que lo que está pasando en el Alto Golfo de California, ya se manifiesta frente a los dos litorales de Baja California Sur.

 

Que la tolerancia cero logre salvar a la vaquita marina, Y de una vez por todas se ponga fin a la amenaza de la mafia pesquera.

 

Sin verdades a medias.

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