TECLA 7/6 ¿Quién no se la mentó a la felonía?

Jornada que desnudó la realidad de los edificios en medio de los arroyos

 

 

 

La boca del puente apuntaba, como la boca de un gran cañón.

Era atemorizante.

La huella milenaria del arroyo se apreciaba en esa línea recta con edificios habitacionales en medio.

Me pregunté: alguien de los de aquí, podría irse sin mentar la madre ante tal felonía.

La felonía, finalmente, era encuerada a los ojos, por primera vez de dos subsecretarios federales, un secretario general del estado, la alcaldesa, y de organismos federales, estatales y municipales de Protección Civil.

Había sentimientos encontrados.

Lágrimas de impotencia.

A unos vecinos llegaron otros.

La fila humana sobre el arroyo.

No había mejor punto de encuentro que de cara a esa atemorizante boca del puente La Piedra.

Alguien vio a este tundeteclas y se le acercó a darle un abrazo. “Gracias”,- alcanzó a decir. Un niño, de escasos seis años, miró a su madre de tez morena. “Este es el señor de los Olvidados”, le diría. Aparecieron unas lágrimas. A los lados se escuchaban reclamos. Vendrían uno y otro saludo. El delegado federal Víctor Castro, presentando a este tundeteclas al coordinador nacional de Protección Civil sin dejar de hacer alusión al documental de esta casa editora (Olvidados Tribuna, 2018, YouTube). Sentí por igual a mi lado a Fernando González Corona, compartiendo esos momentos sensibles cuando una empresa periodística no pasa desapercibida ni es mediocre en el informar.

El documental se había hecho en horas de la madrugada, en el comedor de la casa de este tundeteclas como estudio, hasta que el trovador Jaime Martínez participara con una excepcional pieza e invitara a grabar en su estudio.

Ángel de Jesús Mora Rojo, José Antonio Gálvez Pacheco y David Rojo Pacheco, los tres con toda esa sangre de jóvenes de compromiso social, de haber visto ese rostro con lágrimas de impotencia por la dramática realidad en la que viven, pero con el corazón abierto de agradecimiento, bien pudieron haber compartido que la conciencia y solidaridad por los demás vale la pena. Ángel de Jesús y José Antonio se encuentran en viaje a Puerto Vallarta, vendrá la cuarta gran plataforma de este corporativo de comunicación aparte de lo que ya se tiene en periódicos, radio y televisión, David jr. aletea ya para forjar su propio destino fuera de casa.

Vi a esos funcionarios de los llamados tres niveles de gobierno en medio del arroyo, en el que no faltara el caudal de agua a las primeras lluvias de la actual temporada ciclónica 2019.

Vi a Leonel Cota, en medio del arroyo. Cuatro años después de que dejara la gubernatura, cobraría vida esta felonía. Estaba ahí ahora como subsecretario federal de Protección Civil. Al ranchero que no ha cambiado su rancho en Santiago, que sigue igual desde antes que fuera gobernador, de un trauma a otro, del trauma de los vecinos por vivir en dónde viven, al trauma de él como ciudadano, como funcionario y ex diputado federal, ex alcalde de La Paz, como mismo ex gobernador, de cómo se puede llegar a la traición de miles de vidas, sin ningún escrúpulo de por medio, primero para permitir la construcción de viviendas en medio del arroyo, y luego de cómo permitir el que familias obreras compraran en medio del arroyo para aplastar sueños y convertir en pesadilla el patrimonio familiar.

Vi a un funcionario federal y a otro, mirar desde la boca del puente hacia el horizonte, con los edificios habitacionales en medio del arroyo.

Vi a Álvaro de la Peña, secretario general de Gobierno, compartir esa angustia de los vecinos que reclamaban por las condiciones en las que viven.

Vi a Genaro Ruiz, secretario estatal de Desarrollo Urbano, quien en el 2009 advirtiera de la felonía que vendría, cuando era presidente de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios de Los Cabos.

Vi a la alcaldesa Armida Castro tomar de la mano a esa gente con sus angustias.

Vi al tesorero municipal Rigoberto Arce, sentir ese ¿cómo es posible esto?

Vi al empresario Javier Arámburo Palacios estar ahí en medio del arroyo, dispuesto a contribuir a alguna solución.

Vi a tantos rostros.

Vi a ahí entre esos rostros las declaraciones permanentes de los Colegios de Ingenieros y el de los Arquitectos en contra de la felonía.

Vi al presidente del CCC, Julio Castillo, meses atrás compartiendo por el mismo arroyo la angustia de las familias.

Vi a Esteban Vargas, líder de la CROC, con sus denuncias a su estilo, sin bajar la guardia.

Escuché a esa voz de Los Cabos que puede hacer a un lado diferencias y sumar todas las voces, sin distingo, cuando se trata de sumar por Los Cabos.

Ayer, vi esa imagen negada por años.

La realidad al desnudo, ya no sólo contada, sino constada por quienes tienen el destino local en sus manos.

–¿Quién no mentó la madre?

Yo sí.

Desde ahí, desde la boca del puente que asemejaba la boca de un gran cañón. Apuntando, contra vidas inocentes, traicionadas, con una mecha y pólvora llamada corrupción e impunidad.

Ayer, fue un día que valió la pena ser periodista.

Por los de siempre, por los olvidados.

Por la justicia.

Por el no olvido.

Por la no simulación.

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