TECLA 7/6 Para hablar de turismo

Hoy en día los destinos turísticos enfrentan severos rezagos urbanos en perjuicio de sus habitantes. Pero, pretender esgrimir que la inversión turística es responsable de experiencias lamentables que lastiman la condición humana, sería incurrir en el error de no admitir políticas públicas fallidas y premiar la impunidad.

Los Cabos es testigo de estas políticas públicas fallidas y de corruptelas, si con su premio la impunidad.

Ya se dicho ya de los monumentos a la corrupción en los que se han convertido los Fraccionamientos de Chulavista (Cabo San Lucas, 2008) y Puerto Nuevo (San José del Cabo, 2008), con miles de vidas en riesgo por estar los edificios habitacionales construidos en medio de arroyos.

No fueron inversionistas turísticos los que construyeron los Fraccionamientos, fue Homex.

No fueron los inversionistas turísticos los que alentaron una década de invasiones. ¿Nos olvidamos del fundamento central de la ocupación de Los Cangrejos (Cabo San Lucas), al final de los 90s? Y de cómo se dio la invasión del vado de Santa Rosa (San José del Cabo), que no aparecía en las lluvias de 3 y 4 de noviembre de 1993 que arrasaron con todo, y que después con el huracán Odile (2014) parecía el lugar como mantequilla por el que pasa el filo de un cuchillo, sin ninguna endeble vivienda.

No es la inversión turística la responsable de la ausencia de justicia; que los proyectos hoteleros atraigan y fomenten empleo, ¿qué lugares en México no requieren de estos?

Pero, desde el mismo momento en que el despegue turístico de Los Cabos se alentó en su origen por el Fonatur que “el destino era un lugar estratégicamente planeado”, la falacia cobró su primera factura: quién trata el agua. A la falacia federal, se sumaron los Planes Municipales de Desarrollo Urbano, si recursos y sin voluntad de ser atendidos, administración tras administración.

Que decir de la carretera a cuatro carriles, en el corredor turístico, con cortes criminales y un camellón rellenado con toneladas de piedras, cuando los letreros de SCT dicen de manera irónica. “no dejes piedras en el pavimento”.

Se tienen dos libramientos, ya pagados por contribuyentes. Pero negados a la población local.

Al caso, ayer en Chetumal, Quintana Roo, en el evento para dar cuenta de la Estrategia Nacional de Turismo 2018-2024, el presidente Andrés Manuel López Obrador, en un comunicado hecho llegar a este tundeteclas por la Presidencia precisaría que el replanteamiento de políticas públicas en el sector turístico “tiene como factores complementarios el bienestar de la población, el crecimiento con justicia de las ciudades turísticas y acciones efectivas de seguridad pública”.

El secretario de Turismo, Miguel Torruco, por su parte daría cuenta de dos realidades. Y una referencia del qué hacer:

 

I Realidad

“Hoy, México se ubica en el sexto lugar en recepción de turistas internacionales, con 41.5 millones de turistas. En cuanto a recepción de divisas por turismo, descendemos hasta la posición 15 a nivel mundial, con 22 mil 500 millones de dólares, y en gasto per cápita del turista, nuestro país se encuentra muy rezagado en el ranking internacional, ocupando el lugar cuarenta, con 490 dólares”.

“Pese a lo anterior, la importancia del turismo es tal que su contribución al PIB de México alcanza el 8.8%, superior a sectores como la construcción, servicios financieros, fabricación de equipo de transporte, minería y el sector primario. Además, genera 4 millones de empleos directos y tiene un saldo positivo en la balanza del sector superior a los 11 mil millones de dólares.

 

II Realidad

“En las cinco principales entidades turísticas, el 26.5% de sus habitantes se encuentran en situación de pobreza; 13.3% presenta rezago educativo, no han concluido su educación básica; 16.9% no tiene acceso a ningún servicio de salud; y 45.6% no cuenta con prestaciones sociales por su trabajo.

“Asimismo, 10% de los habitantes tienen hogares con pisos de tierra, techos y paredes de lámina, de cartón, de desechos o viven en hacinamiento; 9.1% carece de servicios básicos como agua, drenaje o alcantarillado; 15.5% dejó de desayunar, comer o cenar por falta de recursos; y al 7.2% no les alcanza para adquirir lo más indispensable para el bienestar de sus familias.

Torruco daría cuenta de acciones hacia las dos realidades referidas, citó macro obras y estrategias. Tomé la que tendría que ver con Baja California Sur y sus cinco municipios, en particular Los Cabos, proyecto está relacionado con la política de regionalización que se hará extensiva a todo el país:

“Para que la actividad turística sea más equilibrada, se establecieron ocho macro regiones: Centro, Centro–Norte y Occidente, Noroeste, Mar de Cortés, Golfo, Norte–Centro, Península de Yucatán, y Pacífico–Sur.

 

 

“Estas macro regiones responden a un modelo gravitacional del Consejo Nacional de Población, que contempla la relación de vínculos fundamentales para la inversión, la comunicación y el desarrollo integral turístico; y que a, su vez, pondera el potencial de su población, su economía, su infraestructura, su producción y los índices de desarrollo social existentes en cada una de las regiones.

“Para fortalecer este enfoque regional, se desarrollan productos “ancla” por entidad federativa y destino, que mejorarán y revitalizarán la oferta actual y fomentarán la integración de circuitos y rutas turísticas especializadas, en coordinación con los gobiernos estatales, municipales y con la iniciativa privada”.

Se espera que Andrés Manuel llegue el próximo tres de marzo a Los Cabos, desde luego   que ante las realidades habrá cosas que decir y sobre todo qué saber sobre los tiempos nuevos que vienen para la región sudcaliforniana.

Sería formidable que Román Meyer incluyera en la visita presidencial a Puerto Nuevo o Chulavista. Esperemos.

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