TECLA 7/6 La pregunta inevitable

Hubiera sido de interés el haber hablado con Andrés Manuel López Obrador, durante la reciente visita a Los Cabos, sobre la depredación marina frente a los litorales sudcalifornianos –expuestos hoy en día al padrón de devastación impuesto en el Alto Golfo de California–. Pero se agradece que en Jalisco se le hubiera planteado al Presidente la pregunta inevitable sobre la vaquita marina:

 

“Vamos a proteger con hechos –refirió– el medio ambiente; la flora, la fauna de nuestro territorio”: Y aseguró que su gobierno (La Jornada) está comprometido con la preservación de la especie.

 

La pregunta, entonces, para Miguel Torruco, por igual será inevitable: ¿cómo se involucraría la Secretaría de Turismo a favor del Golfo de California, de los litorales sudcalifornianos, contra la depredación marina que por igual atenta contra el sector turismo, generador de empleo y de multiplicación de la riqueza?

 

Ya hay hechos atroces en los litorales sudcalifornianos. El que la vaquita marina, con escasos 22 ejemplares de la especie, se encuentre en severo riesgo de extinción da cuenta del brutal impacto depredador, cuyas luces rojas ahora alcanzan a Baja California Sur con la devastación del dorado y marlín.

 

No ha servido lo de las especies “dedicadas a la pesca deportiva”. La captura industruial, sigue golpeando. En la licencia para matar al Golfo de California, se lee: pesca incidental.

 

Aparte que, es de insistir, ¿quién y con qué vigila nuestros mares?

 

Apenas, ayer en un comunicado se dio cuenta que elementos de la Fiscalía General de la República (FGR) aseguraron en Baja California Sur más de dos toneladas y media de producto marino en veda, conocido como Almeja Catarina.

 

“Lo anterior, fue realizado por personal de la Policía Federal Ministerial (PFM) que se trasladó a las inmediaciones del poblado de Santo Domingo, municipio de Comondú, donde se localizaron 36 costales con la especie señalada.

 

“El agente del Ministerio Público Federal (MPF) en Baja California Sur inició una carpeta de investigación contra quien o quienes resulten responsables tras el aseguramiento realizado en el campo pesquero El Paraíso.

 

Poco menos de un mes antes (el 19 de febrero) la Fiscalía General de la República (FGR), en Baja California Sur, había logrado la vinculación a proceso judicial en contra de cinco hombres, por su probable responsabilidad en la comisión del delito contra la biodiversidad, en la modalidad de captura de la especie acuática denominada Langosta.

 

En el comunicado respectivo se había informado que “derivado de la recepción del Informe Policial Homologado suscrito por elementos de la Secretaría de Marina Armada de México, en el que manifestaron que derivado de la puesta a disposición realizada por integrantes de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Luis Gómez Z., lograron el aseguramiento de cinco hombres,

 

“A estas personas se les aseguró en la Laguna Ojo de Liebre, en la localidad de Guerrero Negro, Municipio de Mulegé, Baja California Sur, en una embarcación sin matrícula ni nomenclaturas, con un motor fuera de borda; en el lugar se localizaron seis costales y una jaba conteniendo cada uno langosta entera en estado fresco, siendo la cantidad de 197.6 kilogramos aproximadamente”.

 

Y ante los condenables hechos del tiro de líneas de hasta kilómetro y medio de largo, de los conocidos chinchorros, que se habían lanzado en área protegida de La Paz, y cuyas redes de enmalle se encontraron muertos cuatro lobos marinos, mantarraya gigante, tiburones y otras especies marinas, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) procedió a interponer una ante FGR.

 

Los lobos marinos es una especie Sujeta a Protección Especial (Pr) de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010.

 

En la información de la Profepa se indica la muerte de los cuatro ejemplares al quedar atrapados en red de pesca tipo chinchorro en el Área Natural Protegida (ANP) Parque Nacional Zona Marina del Archipiélago de Espíritu Santo, ubicado en el municipio de La Paz.

 

El descubrimiento del chinchorro se dio en un operativo nocturno de la propia Profepa, con apoyo de la Secretaría de Marina y la Red de Observadores Ciudadanos La Paz (ROC).

 

Los resultados de las necropsias realizadas a los lobos marinos por la UABCS establecen que los hallazgos más importantes son: líquido en vías respiratorias superiores, líquido en bronquios y parénquima pulmonar, abundante espuma en árbol traqueo-bronquial, zonas de infarto en lóbulos pulmonares, concluyendo con diagnóstico presuntivo de la muerte “asfixia por sumersión”.

 

Se ahogaron, pues, en el chinchorro

 

Por lo anterior, Profepa interpuso denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) por la muerte de 4 lobos marinos con fundamento en el artículo 420 fracción I, V del Código Penal Federal que establece:

 

Se impondrá pena de uno a nueve años de prisión y por el equivalente de trescientos a tres mil días de multa, a quien ilícitamente:

 

  1. Capture, dañe o prive de la vida a algún ejemplar de tortuga o mamífero marino o recolecte o almacene de cualquier forma sus productos o subproductos.

 

  1. Dañe algún ejemplar de las especies de flora o fauna silvestres, terrestres o acuáticas señaladas en la fracción anterior.

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