TECLA 7/6 AÑO 28–hacer periodismo en el paraíso–

Siento el viento, trato de abrazarlo. Refresca tanto. Arrastra remolinos de entusiasmos todos

La tarde, con sus tonos amarillo-naranja-rojizo va cobrando sus últimos alientos.

El horizonte se ve apacible hacia el Pacífico; esperaré al amanecer, por el lado del Golfo de California, el otro gran charco.

Un día apacible que se va. Otro que surgirá con cálidas promesas por un mejor destino.

Días sumando días.

A los lados, el Pacífico sumando atardeceres y el Golfo de California amaneceres; del azul al verdor para coronar un paisaje milenario, virgen, que funde amaneceres y atardeceres en la Sierra de La Laguna.

En este paraíso, cuando este tundeteclas salude al amanecer de este martes 2 de abril del 2019, Tribuna de Los Cabos cumplirá 28 años.

Vida que genera vida.

Paraíso que alienta más tiempo, Tribuna que detona más esperanza.

Nos hicimos para andar el camino. Y bien coquetos que nos vimos, cuando le compartí a Geny de cómo Lucy me había visto, con esos grandes ojos, ahí en Chicago; que decir de esa vista infinita en Copacabana o la entrevista a mitad de campo del Maracaná o la neblina en Monserrat, en las alturas allá en Bogotá.

Nos hicimos para andar el camino. Dejar la mirada fija en Blak Hills o el Monte Rushmore; quedarse con la nieve de Des Moines y sus legendarios cañones apuntando sobre la historia.

Nos hicimos para andar el camino. Del espectacular Yosemite al infinito blanco sobre cordilleras y pinos de Mont Rose; de los museos de San Diego, Los Angeles y San Francisco, a la tierra de Superman en Kansas.

Nos hicimos para andar el camino. De Barrancas del Cobre a Talismán, Chiapas; del Valle de los Dinosaurios a los Museos del Desierto, de las Aves, al del Sarape.

Nos hicimos para andar el camino. De la sierra de Zongolica a la de San Pedro Soteapan; de los yerbateros de San Andrés Tuxtla, a los oficiantes de las misas negras de Catemaco. Del Marzo Mágico de Los Tuxtlas al mágico serpentear del Cañón del Sumidero.

Nos hicimos para andar el camino. De Teotihuacán a Monte Albán; del Tajín a Chichen Itza; de Tulum al Real del Catorce.

Nos hicimos para andar el camino. De las rutas del Bajío a las cervezas con sol de Veracruz; del Usumacinta a Chapala. Del café de los portales cordobeses al café de Talega de Sandioniso abrazando el inicio de la Sierra de La Laguna.

Nos hicimos para andar el camino. De los poderosos vientos de La Rumorosa al Cerro del Borrego de Orizaba y al sudcaliforniano Volcán de Las Tres Vírgenes.

Nos hicimos para andar el camino. Del Edén de Mismaloya al fresquesísimo Juanacatlán; del Estero de San José del Cabo con sus imponentes aves migratorias al Estero El Salado con sus poderosos cocodrilos.

Nos hicimos para andar el camino. De aquella pensión universitaria en Xalapa, en donde se podía contar cada fideo de la sopa a los increíbles sabores del mole en Puebla, los chocolates y chapulines en Oaxaca, las nieves de Mérida, los gusanos de maguey y su barbacoa en Actopan y los Prismas Basálticos hidalguenses.

Nos hicimos para andar el camino. De las playas El Coyote, Requesón, Santispac a las de los Arbolitos, El Chileno, Zacatitos, Los Frailes, Cerritos, El Sargento. De Ojo de Liebre a López Mateos, para saludar a las hijas de los sudcalifornianos, las ballenas. De ir a saludar a los primeros periodistas de América y sus grandes periódicos plasmados en las paredes de la Sierra de San Francisco (Mulegé) con cerca de 10 mil años de antigüedad, a la inscripción más antigua de los olmecas en Tres Zapotes, Veracruz.

Nos hicimos para andar el camino. De la marina de Cabo San Lucas al Peloteado, en plena Sierra, más allá de la Misión de San Javier. De la Isla de San Marcos a San Ignacio, de Mulegé Pueblo a Santa Rosalía y Guerrero Negro. De San Juanico con su larguísima ola hasta el valle de Santo Domingo y alcanzar Loreto.

Nos hicimos para andar el camino. Recorrer con Geny el malecón de La Paz, ida y vuelta, con sus respectivas nieves de maracuyá y pistache de La Fuente, al sorprendente y grato chocolate de mole que nos compartiera ayer en nuestra casa editorial el Chef Ulises González Sánchez de Casa San José.

Nos hicimos para andar el camino. Pero de tanto recorridos y otros todavía por referir en centroamerica y otras partes del país, ninguno como aquel trayecto, con el carnal Zurita, de Villa del Palmar al crucero de las calles de Allende y Morelos. Un recorrido único, lleno de alegría, de esperanza: Fernando González Corona nos había puesto un periódico en la bolsa. En ese recorrido se hacía siembra de Tribuna de la Bahía en Puerto Vallarta, después habría cosecha con Tribuna de Los Cabos.

Nos hicimos para andar el camino. De una esquina con un periódico en huelga (Diario de la Bahía) a un futuro pisando firme en Los Cabos. Un nuevo destino para forjar lo que hoy tenemos: Compañía Periodística Sudcaliforniana, el origen de CPS.

Un periódico, como Tribuna de Los Cabos, por el que me preguntaran para cuántos lectores, hace 28 años. Y hoy decimos un corporativo con Radio FM, televisión abierta, imprentas comerciales, portales digitales y ORGULLOSAMENTE, así con mayúsculas, nuestra Tribuna para un gigante en el Pacífico. Un origen para mantener en el corazón, memoria y agradecimiento.

Nos hicimos para andar el camino. Me detengo y reflexiono, si ha valido la pena. Hacer periodismo en el paraíso.

Gracias, Eva.

Gracias, Fer.

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