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Reflexiones cotidianas Las lecturas inconclusas

Muchos lectores buscamos un libro para saciar nuestra hambre de saber, conocer, buscar, deambular en las memorias de los escritores o en sus mundos imaginarios. Existen muchos motivos, algunos por la recomendación de un amigo, del maestro de la escuela, por la tendencia literaria o la moda o simplemente porque se dio un encuentro aparentemente casual entre ese libro y el lector. No creo en las casualidades, sino en las causalidades. Si escojo un libro es porque algo me quiere comunicar su autor o porque el autor me escogió como su lector por algún motivo.
A principios de los 90´s cuando el autor de la saga de libros El Señor de los Anillos, J.R.R Tolkien no era famoso ni se vislumbraba que sería, anos después, un escritor reconocido y famoso, en una tienda de autoservicio me topé con el tomo I de esa saga. Para mí era un total desconocido, como para la mayoría de lectores de esa época. Pero leí el resumen de la contraportada y el tema me llamó la atención y compré el libro. Desde que lo inicié me sumergí en los senderos y laberintos de sus maravillosas fantasías y mitos, en una descripción asombrosa y deslumbrante de esa lucha entre el bien y el mal, de personajes tan interesantes y disímiles como los elfos, los hobbits, los enanos o Eddas y los imperios del señor oscuro, Saurón y sus magos y balrogs.

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