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Reflexiones cotidianas La necesidad de un maestro III

 

En el camino espiritual habrá corrientes o personas que aconsejen no tener compromiso con ningún maestro terrenal, no buscarle ni seguirle. Otros más piensan que los maestros o avatares que han desencarnado ya no existen, ni operan en otros niveles o dimensiones, pero eso es mentira. Esos maestros, debido a su gran trabajo espiritual viven en esta y otras dimensiones y continúan con su trabajo como grandes avatares. Maestros como Jesús, ahora es un Cristo Cósmico que se mueve en todos los universos posibles, inclusive aquí puede tener contacto con seres que han logrado una gran progresión espiritual y se comunica con ellos.

Todos esos grandes seres tuvieron sus maestros. Afirma Sivananda que todos los sabios, santos y profetas, instructores universales, encarnaciones y grandes hombres, no importa lo grande que hayan podido ser, han tenido sus propios Gurus. Krishna se sentó a los pies de su Guru Sandipani, Rama tuvo por Guru a Vashita, el mismo Jesús tuvo sus maestros en Egipto y entre los esenios, por lo que se sabe. Yogananda narra en su libro auto biográfico cómo su maestro Lahiri Mahasaya fue llevado a las montañas del Himalaya para reencontrarse con su Guru Babaji. Al principio Lahiri no reconocía a su Guru, pero cuando lo llevó a una cueva y le mostró un manta doblada y un cuenco que le habían pertenecido en otra vida, le dio un pequeño golpe en la frente. Bajo ese toque magnético una corriente caudalosa atravesó el cerebro de Lahiri y liberó dulces recuerdos de su vida anterior y reconoció a su antiguo mentor.

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