Reflexiones cotidianas La necesidad del maestro IV

 

 

Todos los grandes sabios se convirtieron en eso, gracias a la búsqueda de su auto realización, a su anhelo por trascender la dualidad y encontrar el camino a Dios. En ese camino, luego de incesante búsqueda llega el maestro que les habrá de guiar. Yogananda, otro gran sabio de la India, desde pequeño deseaba irse a los Himalayas a buscar su Guru. Antes de concluir la secundaria se escapaba de su padre para ir en ese anhelado encuentro. Luego que terminó sus estudios secundarianos, paseando por una calle se sintió atraído por un hombre de aspecto crístico, con la túnica ocre de los swamis. Sintió como si el santo ese lo estuviera atrayendo y aunque quiso huir, algo lo retenía, incluso la figura de ese Swami ya la había visto antes en sus revelaciones. Cuando estuvo frente a él el Guru le dijo: “! Por fin has venido a mí!”. ¡”Cuántos años te he estado esperando!”.

En ese furtivo encuentro con el que fuera su gran tutor Sri Yukteswar, Yogananda sintió que su maestro conocía a Dios y que le conduciría a él. Mientras caminaban hacia el balcón de piedra de una casa con vista al Ganges, su maestro le dijo: “Yo te daré mi ermita y todo lo que poseo”. Yogananda le respondió: “Señor, yo he venido para obtener sabiduría y el contacto de Dios: esos son, de sus tesoros, lo que yo ambiciono”.  Luego de un largo silencio, su maestro le habló: “Te doy mi incondicional amor”.  Y le preguntó al discípulo: “Me darás tú, el mismo incondicional amor”, a lo que respondió Yogananda: “Os amaré eternamente, Gurudeva”.

Nota completa click aqui...

Síguenos en nuestras redes sociales y comparte:
Facebook
Facebook
Google+
Google+
http://www.tribunadelabahia.com.mx/reflexiones-cotidianas-la-necesidad-del-maestro-iv/
YouTube
Instagram
error: Contenido con derechos de autor