Reflexiones cotidianas Frío o calor, el mundo de la dualidad

 

 

Ha llegado la temporada de calor y la forma en que afecta a la gente es de diversa índole. Unas se quejan, sufren y se acongojan; otras, la minoría, lo disfrutan o simplemente no se identifican con el sufrimiento o se adaptan a las circunstancias. Si ya sabemos que cada estación posee sus propias características como el frío o el calor, entonces debemos prepararnos mentalmente para aceptarlo. Es cuestión de actitud, de mi depende si sufro, lo resisto o simplemente comprendo que las cosas son como son y como no son, sin juicio, ni sufrimiento.

En otras ocasiones he contado la historia de aquel campesino que labora bajo un inclemente sol. Aquí el juicio de inclemente fue el de un filósofo que caminaba por esos rumbos y sentía que el sol le quemaba la piel. Al ver al labrador descubrió que él trabajaba bajos los mismos rayos del astro sol y en vez de sentirse agraviado o torturado estaba contento y además cantaba. Intrigado el filósofo le saluda y le dice: Buenos días señor, ¿cómo está el clima hoy? El labriego le contesta: -como yo decido, Señor.

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