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Reflexiones cotidianas El amor como virtud falsa

El amor es un concepto muy manoseado, estropeado, comprimido, golpeado, lacerado, insultado, menospreciado, sobajado o reducido a un simple intercambio de favores, te quieros, besos, abrazos y regalos. Como un intercambio material que lo convierte en una virtud falsa.
Así como existen virtudes verdaderas, las hay también falsas y la humanidad no logra distinguirlas con claridad. Alguien, no recuerdo, dijo que las virtudes, cuando son verdaderas, poseen una intrínseca solidez, que no depende de estímulo o de apoyos exteriores. Estas se ambientan en el mundo, sin confundirse con él, y se confirman en el mundo y en medio de las dificultades, como los rayos de sol que hieren el barro y lo secan sin mancharse.
Mientras las verdaderas dan unidad a la vida de las personas que las ejercitan, las falsas virtudes conducen a esa separación, al sufrimiento, a la ilusión del ego; las falsas virtudes nos alejan de la verdad, son ilusiones que aporta el ego para su propia conveniencia. Mientras la virtud es una cualidad intrínseca de cada ser humanos, es parte de su verdadera naturaleza, las virtudes falsas son como alucinaciones o espejismos creados por nuestros Yoes. Algo así como lo que rxérimenta un caminante que lleva días por el desierto; agobiado por la sed y el calor, de pronto ve a lo lejos un oasis, pero sólo está en su imaginación, es un espejismo de su mente.

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