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Para no orinarse en la democracia

Que loco. La intolerancia que encarna a nuevos actores del poder, no sólo para asomar con autoritarismo, sino con el maldecido “porque lo digo yo”.

La democracia dividida entre buenos y malos. Los buenos, que aunque se manifiesten como malos, no son malos, porque los malos son los de enfrente.

El acto de negación del alcohólico. El andar del rey desnudo, del danés Hans Christian Andersen:

“El senador Félix Salgado, de Morena, advirtió que la Cámara alta puede proceder a la desaparición de Poderes en los Estados en caso de que desatiendan el mandato constitucional de los superdelegados”.

La cita corresponde a un despacho de hace cinco días de la Agencia Reforma, acreditado al periodista Mayolo López.

Vaya advertencia. Vaya remedo de autoritarismo.

–¿Estas son las voces de Morena?

–¿Esta es la nueva propuesta democráticamente impuesta de Morena?

–¿Estos son los nubarrones que se ciernen en un régimen que debería ser constitucional y democrático, hasta hoy impuesto como un sistema corrupto y corruptorcon las vergüenzas que arrastraron los dos sexenios panistas, que debieron ser ajenos al PRI?

–¿Con semejante advertencia, al derecho a disentir, se impone lo que debería de ser festejo por el pasado uno de julio?

El “porque lo digo yo”, no tiene nada que ver con democracia alguna. Sólo ustedes son los malos, patético.

Que quede claro, el llegar al poder no los hace buenos. Debería de hacerlos, si responsables y congruentes.

“Ningún Gobernador de ningún Estado de la República podrá oponerse al mandato constitucional. Aquí hay que recordarle a los Gobernadores que aquí, en el Senado, es donde se discute, se analiza la viabilidad de estas leyes y que somos garantes del cumplimiento de ellas”, otra arremetida de Félix Salgado.

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