De política y cosas peores
Portada

VIERNES 24 de mayo del 2013 
  Busqueda de Noticias
 Agora Regresar al Inicio  


20 / 07 / 2012
De política y cosas peores

Tachuela ardiendo

Terminó la fiesta de bodas, y los felices recién casados fueron a pasar la noche nupcial en la casa de los papás del novio, pues hasta en la tarde del día siguiente tomarían el avión que habría de llevarlos a su luna de miel. Ocuparon el cuarto del muchacho, que estaba al lado del de sus padres. Apenas se apagó la luz en ambas habitaciones empezó la acción en la de los novios. La madre del desposado oyó los sonidos y ruidos propios del acto connubial, y le vino en antojo realizarlo con su esposo. Poco después los recién casados repitieron la acción, e igual repetición pidió la señora. Una tercera vez cumplieron los felices jóvenes la entrega conyugal, y otra vez la señora demandó de su maduro esposo igual entrega. Exhausto, exánime, agotado, el señor se disponía a dormir cuando otra vez se oyó en la habitación de los muchachos el recomienzo de la acción. La señora se inclinó de nueva cuenta su marido, en actitud que no dejaba ningún lugar a dudas: ella también quería repetir el trance. El señor entonces golpeó la pared y le gritó al muchacho con voz desesperada: “¡Ya párale, hijo! ¡Estás matando a tu pobre padre!”. Un señor estaba cortando el pasto del jardín de su lujosa residencia. Era domingo por la mañana, y el hombre vestía ropa que no dejaba ver su acomodada condición. Acertó a pasar por ahí una mujer en su automóvil, y tomó al señor por un humilde jardinero. Detuvo su vehículo y le preguntó: “¿Cuánto cobra por podar el pasto, buen hombre?”. Repuesto de la inicial sorpresa el propietario respondió: “No cobro nada”. “¿Nada?” -se asombró la mujer. “Nada -confirmó el otro-. Pero por si le interesa contratarme, le diré que la señora de la casa me deja que me acueste con ella”. Acneto, muchacho adolescente acudió a la oficina de su consejero escolar y le comunicó muy preocupado: “Sufro un grave problema sexual”. El terapeuta se inquietó. “¿Qué problema es ése?”. Responde Acneto: “Cada vez que tengo sexo se descompone mi reloj, que es de ésos que se dan cuerda solos con el movimiento de la mano”. El marido que iba a ser padre por primera vez le dijo a su mujer en tono imperativo: “Quiero que tengas el niño en forma natural. Estaré a tu lado compartiendo la experiencia”. Responde ella: “No creo que puedas compartir conmigo esa experiencia, a menos que mientras yo esté dando a luz tú arrojes una bola de boliche allá por donde te platiqué”.
 Ahora sí que López Obrador se está agarrando de una tachuela ardiendo. La expresión “agarrarse de un clavo ardiendo” se usa para aludir a quien echa mano de un recurso desesperado para evitar sufrir un daño. Los extremos a que está recurriendo AMLO para exigir que la elección presidencial sea invalidada son tan deleznables desde el punto de vista jurídico, tan endebles, que ya no son en verdad un clavo ardiendo, sino una tachuela que no ofrece asidero alguno. Eso de acusar a Peña Nieto de lavado de dinero es una desmesura que sólo sirve para mostrar la desesperación de López Obrador y su alejamiento de una realidad que en vano se empecina en rechazar.
Tiene todo el derecho a valerse de los medios de impugnación que la legislación electoral ofrece. Sin embargo sus alegatos tienen una sustentación tan débil que pierden seriedad y adquieren la categoría de eso que en el argot de los leguleyos se conoce con el nombre de chicanas, maniobras marrulleras para  enturbiar un caso y estorbar el puntual cumplimiento de la ley. Eso echa leña al fuego de una resistencia irracional que incluye amenazas de violencia extrema, y de la cual López Obrador en ningún momento se ha deslindado en forma personal. Aquí no se trata de defender a un candidato. Se trata de afirmar la prevalencia de la voluntad de más de 30 millones de mexicanos que no dieron su voto a AMLO sobre la voluntad absolutista de un solo hombre y de sus seguidores, algunos de ellos muy violentos. Dicho de manera un poco más pomposa, altisonante, campanuda, ampulosa, magnílocua, rimbombante o sonorosa, se trata de privilegiar la integridad de la República, con su legalidad y sus instituciones democráticas, frente a aquellos que con su actitud o con sus actos la amenazan. FIN.

Mirador
Armando Fuentes Aguirre


La ventana de la casa mira hacia el lado por donde sale el Sol.
En el Potrero el Sol no es ese que otras partes se llama “el astro rey”. Aquí es el sol que trabaja, igual que el agua y que la tierra, para dar su alimento a las creaturas. El sol está en el grano de trigo; en la espiga de maíz; en la manzana, el durazno y el ciruelo; en la hierba que pacen las ovejas; en el pienso del buey y del caballo...
Yo recibo a ese Sol -a ese sol- por la mañana. Descorro las cortinas y entra en mi cuarto como un amable perro, como un ave de luz, como una gran flor amarilla. Ahí se queda, recostado en la alfombra, hasta la tarde, cuando se marcha lentamente. Me deja como recuerdo un vago fulgor que se diluye en el espejo y en los cristales del postigo.
Regresará mañana. No sé si estaré yo. Pero él regresará. Siempre regresará, aunque yo ya no esté.
¡Hasta mañana!... 

Manganitas
AFA


“. Se calma el Popocatépetl.”.
 Y se calma con razón, quizá porque sabe bien que en estos días también se va a ver otra erupción.

 

 Catón

Comentarios
Escribenos Tus Comentarios

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

   Notas por secciones

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player



Ediciones y Publicaciones Siete Junio, SA de CV.
© Derechos Reservados 2010