ENFOQUE/Los dilemas de la encuesta en el PRD
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JUEVES 24 de julio del 2014 
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28 / 08 / 2011
ENFOQUE/Los dilemas de la encuesta en el PRD

Ahora que el PRD ya aprobó la aplicación de una encuesta para seleccionar a su candidato presidencial en 2012, vale la pena hacer algunas breves reflexiones.

La encuesta abre una discusión de tipo técnico-metodológico, pero lo cierto es que se trata fundamentalmente de un asunto político. Los resultados dependen completamente de la población a la que se consulte. Como se muestra en el cuadro, derivado de la más reciente encuesta nacional de Grupo REFORMA, la población abierta de electores registrados (todos los que tienen credencial para votar vigente) inclina la balanza a favor de Marcelo Ebrard por encima de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, aquí se incluyen los partidarios de todos los colores, así que el resultado podría ser tan engañoso como aquellas encuestas que en 1999 daban el triunfo de la elección interna del PRI a Roberto Madrazo. Entre priistas el que llevaba la preferencia, por mucho, era Francisco Labastida. Definir quién participa en la encuesta y quién no es una pregunta que evoca el sentido de representación política y no los métodos de muestreo.

Si los resultados se obtienen solamente considerando a los seguidores de los partidos de izquierda, la cosa cambia. Entre los seguidores del PRD, PT y Convergencia, la preferencia por López Obrador es casi de tres a uno sobre Ebrard. Probablemente una consulta o una elección directa reflejarían este balance a favor del tabasqueño, pero incluso una consulta o mecanismo de participación podría discrepar de la encuesta, ya que está de por medio el factor: salir a votar o no. Esto depende tanto de la motivación de los potenciales votantes como de las capacidades de movilización de los candidatos.

El segmento de los independientes resulta atractivo porque buena parte de los esfuerzos de las campañas electorales se concentra en ganar su voto (aunque primero hay que convencerles de que acudan a votar, y basta recordar que solamente uno de cada tres electores independientes ha acudido a las urnas en las elecciones recientes, promediando las federales de 2000 a 2006). Según la encuesta de REFORMA, Ebrard tiene una ligera ventaja sobre López Obrador entre los independientes, pero destaca el hecho de que a un tercio de ellos realmente no les importa mucho quién sea el candidato de la izquierda (el 34 por ciento no quiere a ninguno o le es indiferente). Apostar la selección del candidato al votante independiente es un albur, pero ciertamente se entiende que es un segmento deseable y ganable, con el mensaje y la campaña apropiados.

Como bien dijo el tabasqueño, entre priistas y panistas “le dan una paliza”. Según lo confirma la encuesta de REFORMA, López Obrador queda situado por abajo de Ebrard en lo que parece más un voto anti AMLO que una preferencia genuina por Marcelo. Los seguidores de esos partidos no son muy probables de votar por el candidato de la izquierda en la elección presidencial, por lo menos no en esta elección. Tendrían que darse motivos convincentes para ejercer un “voto útil”. Pero para eso habría que convencer a los priistas de no votar por quien se vislumbra como su más probable candidato, Enrique Peña Nieto, o pedirle a los panistas que no respalden al candidato blanquiazul, lo cual, aunque en estos momentos se ve un poco más factible que en el caso del PRI, también resulta poco probable, sobre todo por el resentimiento que el electorado blanquiazul puede aún tener en contra de López Obrador.

Me atrevo a decir que el candidato de la izquierda en 2012 dependerá fundamentalmente de los votos de izquierda y de un segmento (aún indeterminado en cuanto a su tamaño) de independientes. En estos momentos el electorado independiente parece cautivado por la imagen de Peña Nieto, aunque eso también puede cambiar.

Dejar la selección del candidato a una encuesta implica varios riesgos y ciertamente plantea la necesidad de una muestra grande. Esto significa un excelente negocio para las empresas que se hagan cargo de hacerla. Como alguna vez comentó Michael Traugott, ex presidente de la Asociación Mundial de Investigadores de Opinión Pública, la selección de la empresa o empresas también se vuelve político y aún una muestra grande implicaría riesgos, sobre todo si el resultado es un empate técnico (es decir, que la diferencia entre primero y segundo esté dentro del margen de error de la encuesta). Dicho resultado, como ya mostramos, depende de la población a la que se quiera preguntar, un asunto que será eminentemente político, no técnico. Sirva la encuesta de REFORMA para ayudar al lector a darse cuenta de esa problemática.


  Alejandro Moreno/Agencia Reforma



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