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El Viejo Henry

 

“Una vez que has entregado el alma, lo demás llega con absoluta certeza, incluso en pleno caos”.

–Henry Miller, Trópico de Capricornio.

 

Una consecuencia crítica de la digitalización es el analfabetismo funcional; es decir, si antes era difícil que un joven (o un adulto, para el caso) tomara un buen libro y se dispusiera a leerlo, hoy, con la llegada del display es prácticamente imposible. Por un lado, los textos impresos están cayendo cada vez más en desuso; por el otro, es más confortable, y adictivo, quedarse en el Facebook deslizando páginas y enterándonos de chismes; requiere menos esfuerzo intelectual, menos concentración. Así como en una época era común ver en los vagones del metro ruso a los pasajeros sosteniendo un libro entre sus manos, hoy lo común en todo el mundo es ver a la gente atenta a su celular.

Esto viene a colación porque el día de ayer, en el programa Explayarte, que conduce nuestra querida Karina Macías, en Radiante FM de Puerto Vallarta, iniciamos una sección que tiene el objetivo de, al menos, sembrar el gusanito de la curiosidad, principalmente en los chavos, acerca de las bondades de sumergirse en un libro. Para muchos, un libro proporciona la oportunidad de conocer otras realidades, viajar a otros países, ponerse en contacto con formas de pensar distintas; para algunos es una excelente herramienta para mejorar su léxico y su ortografía; para otros, entre los que se cuenta un servidor, es simplemente un cálido refugio, una manera gozosa de aprovechar el tiempo. Un rincón del paraíso.

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