Tecla 7/6 El tiempo no nos ganó –En el Año 25–

David Rojo

Veo al hijo de Pepe, Carlos, ya papá, Pepe abuelo, como su padre responsable dedicándole 12 horas a la circulación y estudiando a la par para terminar su carrera de Contador Público, Alfredo, Alfredito ya es ingeniero, y su tercer hijo, Iván, volando, creciendo, en medio de otros aires por un mejor destino.

   Los hijos que corrían y gritaban por entre los pasillos del edificio de Tribuna de Los Cabos, no se fueron simplemente crecieron. No nos ganó el tiempo.

   Aún retumba la escandelera de aquellos niños, hoy adultos.

   En 25 años no nos ganó el tiempo. La familia se hizo mas grande.

   Joel y Luz se vieron sonreír con el primogénito convertido en Arquitecto, la mediana que los hizo abuelos y la tercera que crece en aras de también darles el título universitario.

   Los hijos de Nacho y Vicky Martínez que tuvieron que emigrar por igual en pos de la carrera universitaria.

   La hija de Humberto Peña,  de provinciana a conducir como si nada en la Ciudad de México en pos también del título universitario.

  Leticia Hernández que no tiene para cuándo aprovechar el primer día de asueto para ir a ver a sus hijos, que también forjan un mejor destino universitario fuera de casa.

   A Manuel Ledezma, su hijo le salió karateca y todo lo que se le cruce, igual fuera de casa por ese título universitario.

   Leonel Márquez, fundador, lleno de nietos. En la ruta misma del tiempo de Hugo Payén, ya habrá quien escriba las historias de este cronista editorial y espontáneo.

   Hoy para Jorge Rodríguez debe de ser imposible cargar con aquellos tres bebos que llenaron los cuerpos, se cubrieron de días.

   Silvia Flores con su par de hijos ya titulados.

  A estas generaciones, ya hay nuevas. Las nuevas impresiones vienen de la mano de nueva vida. Ángel de Jesús, sube las escaleras del edificio del periódico, pero ahora de la mano de su hijo Santiago y de su esposa Lizbeth, al igual que cuando joven lo hacía, y antes niño allá en Córdoba que lloraba por que su tío era “periodista” y quería ir a ayudarlo a vender los periódicos para apoyarlo con el ingreso dado que así interpretaba la profesión, cuando en realidad en esos años su tío recorría Centro y Sud América en pos de la noticia.

   Daniel Roque había venido del DF con sus hijos todos pollitos. Y no le espantaría ver el taller que se tenía, y como no con toda la preciosura local, que en lugar de smog brindaba todo un horizonte transparente, sano, saludable. Y Polo Medina de casi niño a ejecutivo y papá.

   Fernando y Eva, pues sí también abuelos.

   Y aquel ser que llegó en el vientre de su madre, Geny, mi esposa, a la par que salía la primera impresión de esta casa editora, Davisito, David Jr, es ya todo un Licenciado en Periodismo, construyendo su propio sendero, la generación que nos sucederá. Junto a su hermano Amón, egresado en 3D, dejaron atrás los días cuando con “Super papá” cruzaban el bulevar Mauricio Castro y subían, movían con esfuerzo sus entonces cortas piernas, la montaña de piedra para llegar a Tribuna. Su hermana Gaviota, vuela, vuela en estos momentos muy lejos, y le apuesta a irse mas lejos todavía.

   Con todo el tiempo no nos ganó; llegaron como reporteros y se convirtieron en ejecutivos, en papás y en abuelos.

   Hoy hay otros ejecutivos, incluso Edgar Melgarejo, que llegó con la competencia con aquel diario en español y el otro en inglés que, lamentablemente, no se consolidaron. Y que también vive la bendición y la alegría del ser llegado al hogar. Y entre tantos nuevos rostros y nombres Elizabeth Guluarte en quien recae la administración de la empresa.

   De la docena de colaboradores inicial en aquel 2 de abril de 1991, hace 25 años, a toda un familia, que hoy en día con nuestros hijos y nietos suma mas de 300 integrantes. Lamento en no ir nombre por nombre.

   El tiempo no nos ganó.

   Nos dio la oportunidad de vida nueva.

   Y de nuevos productos, hoy la familia editorial cuenta con una decena de diversas propuestas editorial lo que hace al Grupo Editorial Tribuna al de mayor presencia en Baja California Sur.

   No nos ganó la devaluación del 2015-2016 (con todo lo que pega cuando la industria de impresión depende de insumos de importación).

  No nos ganó tampoco “Odile” en el 2014.

   Ni nos ganó la influenza en el 2009.

   No nos ganó la crisis a finales del 2008.

   Ni “Juliette” en el 2001.

   Ni tampoco nos ganó el “error” de diciembre con aquella terrible crisis desatada en 1994.

   No nos ganó, tampoco, la desesperanza cuando iniciara Tribuna de Los Cabos en 1991 sin un mundo potencial de lectores, incluso con un Cabo San Lucas con menos población que la San José del Cabo, acaso en el municipio 30 mil habitantes con esa línea de asfalto de mas de cien kilómetros que la cruza, contra los 300 mil que se reportan hoy en día. No había ni cines.

  Cuando se llegó se tenía que ganar la calle. Y se ganó.

  Han pasado tantos años, los institucionales 25, depende cómo se quieran ver y desde qué posición.

   25 años de Tribuna se sabe bien.

   25 años con un Tribuna de pie, innovando, con el orgullo del pasado, disfrutando el presente y sin dejar de arar las teclas para seguir con mejores cosechas en el futuro.

   Los Cabos con nuestra gratitud y el corazón en la memoria y la tecla.

  Aquí se está, en el tiempo de todos, en el tiempo que no nos ganó.

   Que choquen las copas al brindar de nuevo, porque no habrá mas tiempo que el tiempo nuevo.

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