Editorial Ya basta de sangre

Un periodista en México más asesinado.
En lo que va del año van siete y, desgraciadamente, no parece que vaya ser el último, sigue la violencia, sigue la indolencia, sigue el dolor y el coraje.
Diez años de guerra contra el narco, más de cien periodistas asesinados y el Estado sigue considerando cada una de sus muertes como eventos aislados, como si cada ataque no fuera parte de un “mensaje”, como si el silencio no fuera necesario para aparentar que no hay nada que ver, que no hay nada que reclamar, que no hay nada que dolernos, que no hay nada que nos permita condolernos.
La muerte de Javier, de Jonathan, de Miroslava, de Filiberto, de Ricardo, de Maximino y de Cecilio son, la cuota que marca el silencio, y es una cuota que nadie puede, ya, normalizar, que nadie debe callar.
La cobertura periodística de derechos humanos, en el contexto de violencia que vive México, incrementa el riesgo para quien lo ejerce, cada vez más.
Documentar desapariciones y desplazamientos forzados, masacres, ejecuciones extrajudiciales, recuperar las historias de las personas asesinadas en la llamada guerra contra el narcotráfico –signos de una guerra-, nos coloca sin darnos cuenta, en una situación más vulnerable por los intereses de grupos oscuros y muy poderosos que se tocan.
Los homicidios violentos de amigos, la situación en que dejan a sus familias; las salidas silenciosas (la mayoría de las veces) de otros compañeros que deben huir para prevenir un homicidio más; el dolor de sus familias que son cercanas a nosotros, han transformado nuestras vidas.
Ayer, Rubén Pat, director del sitio digital Playa News de Playa del Carmen, fue brutalmente asesinado.
Pat es el segundo comunicador de Playa News asesinado en menos de un mes luego de que el 29 de junio José Guadalupe Chan, corresponsal en la zona indígena maya, fuera ultimado a balazos en Felipe Carrillo Puerto, una comunidad de la zona central de Quintana Roo, distrito que se extiende sobre el Mar Caribe.
Según un comunicado de la oficina del Alto Comisionado de la ONU en México, Pat había denunciado que en junio “fue detenido, amenazado y torturado por policías” de Playa del Carmen y que “había publicado información que vincularía a funcionarios locales con la delincuencia organizada”.
La sección de Reporteros sin Fronteras en América Latina denunció de su lado que Pat había recibido amenazas y pese a ello se le otorgó una protección limitada, (un botón de pánico, que es una línea de comunicación directa con las autoridades y un GPS) de parte del gubernamental Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
Basta ya de tanta impunidad, basta ya de tanta sangre.

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