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Editorial Puras promesas

El tan cacaraqueado cambio de unidades del transporte público para mejorar el servicio sólo ha sido promesa, nada de mejoras, simplemente sigue siendo la peor cara de Puerto Vallarta, tanto para los locales como para los nacionales.

Casi una hora, bajo los rayos inclementes del sol, es el tiempo que deben esperar los usuarios para poder abordar el camión que lo lleve a su hogar a su centro de trabajo… pero en horas pico es insuficiente el espacio y tardan todavía más tiempo para lograr abordar la unidad.

A pesar que en la ciudad ya se ven varias unidades nuevas, el transporte sigue siendo deficiente. El trato de chofer (la mayoría de las veces), es malo, por no decir pésimo. Las unidades en la mayoría de los casos en un pésimo estado, las unidades nuevas carecen de aire acondicionado y de asientos cómodos, lo cual había sido una promesa de la empresa que quiere el monopolio del servicio en Puerto Vallarta.

La Secretaría de Movilidad (Semov), debe exigir un servicio digno para los vallartenses y sus turistas, ya basta de tener un centro turístico de primera y un transporte pública de tercer mundo. Hace falta una renovación total, pero también choferes que te brinden seguridad, transporte en el que te sientas seguro, no las chatarras que circulan todavía por las calles y que en más de una ocasión se han quedado descompuestas a mitad de su ruta.

Debe ser una exigencia constante de la ciudadanía contar con un servicio de primer mundo y dejar atrás esta pesadilla llamada chatarrabuses.

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