EDITORIAL Prevención, es la palabra

 

Para algunos, podría ser exagerado ver los trabajos de prevención que realizan los entes de gobierno a través del Comité Técnico-Científico de Protección Civil de la Bahía de Banderas, en relación al paso del huracán Willa por las aguas del Océano Pacífico, sin embargo, para la mayoría son trabajos que, sin duda, aminoran los posible daños causados por estos fenómenos.

Al cierre de esta edición, aún no se sabe a ciencia cierta qué consecuencias va a traer para Puerto Vallarta, Bahía de Banderas y Cabo Corrientes (por hablar únicamente de nuestra región) el paso de Willa.

Si el ciclón no deja ninguna secuela, que bueno, será una agradable noticia y esto no debe causar una sensación que las advertencias de las autoridades fue por “amarillismo”, por “desviar la atención”, por “ignorancia” o por “mala fe”.

Si el ciclón afecta a la ciudad, esperamos que las recomendaciones hechas desde el domingo por la tarde, hayan aminorado los daños y, principalmente, haya servido para evitar daños a personas.

Estas deben ser las enseñanzas que deja la protección civil en la ciudad.

Se debe recordar que hace 33 años, en 1985, en la ciudad de México, se registró un terremoto que devastó una gran zona del entonces “Distrito Federal”. En esas fechas, no existía la llamada Protección Civil. No había un protocolo para desastres naturales y era un tremendo caos el actuar de las autoridades durante y posterior al fenómeno.

Gracias a esta dura experiencia, nació en México la Protección Civil, que ha logrado contar con un protocolo antes, durante y después de un fenómeno natural.

Se tiene una voz autorizada para actuar y dar las recomendaciones a la sociedad civil para que actúe en estos fenómenos, con la principal premisa de salvaguardar la vida.

Nunca habrá excesos cuando se busque cuidar la integridad de la ciudadanía. Quizás, habrá puntos que mejorar; tal vez habrá mejores formar de actuar, pero si no se implementara este protocolo de Protección Civil, los resultados podrían provocar más daños a la sociedad.

Recordemos que cuando impactó Kenna en San Blas, Nayarit y que nos afectó con una fuerte marejada, la mayoría de los vallartenses dijeron “en Vallarta nunca pega un huracán”, y aunque realmente no fue el huracán quien nos “pegó”, si fue a consecuencia de su paso por el frente de la bahía lo que provocó millonarias pérdidas económicas, al afectar decenas de comercios que jamás siguieron las recomendaciones hechas por Protección Civil.

¿Cuántos daños se hubieran evitado si la ciudadanía hubiera tomado en serio las recomendaciones hechas por las autoridades?

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