Editorial / ¡Alerta!

 

Hace apenas 18 días (22 de enero), en este mismo espacio, se pedía “Freno a la violencia intrafamiliar” y se destacaba la alarmante cifra que entre 30 y 40 mujeres acuden diariamente al Instituto Municipal de la Mujer, para denunciar algún tipo de abuso de parte de su pareja sentimental.

Ayer, en un hecho inusual, el gobierno del estado emitió la Alerta de Violencia Contra las Mujeres en los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Puerto Vallarta y Ameca.

Esto, ante los resultados arrojados por la investigación, evaluación y análisis del Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario (GIM), qué detectó este gran flagelo de nuestra comunidad.

De inmediato, el gobierno ha girado 15 acciones que serán implementadas por dependencias del Poder Ejecutivo estatal, en coordinación con universidades y organismos de la sociedad civil, para atender la violencia de género en todas sus manifestaciones.

“(La Alerta de Violencia contra las Mujeres) es una necesidad profunda de transformación social y una oportunidad de mejorar las condiciones de bienestar de todas las habitantes de nuestro estado, el combate de violencia contra las mujeres no es un tema político sino un tema de responsabilidad de todos: gobierno y sociedad”, expresa el gobierno del estado.

Se ha definido la violencia intrafamiliar como el conjunto de actitudes y conductas de un miembro de la familia que por acción u omisión causan daño físico y/o sicológico a otros integrantes del grupo familiar, impidiendo o dificultando su desarrollo armónico y su promoción social en todos los campos.

En la génesis de este problema juegan un papel primordial las difíciles condiciones sociales que afronta un porcentaje importante de la población generadas por la inequidad, la exclusión social y política, la impunidad y la corrupción. Todo lo anterior genera la acumulación creciente de frustraciones, tensiones y ansiedades que constituyen un excelente caldo de cultivo para la aparición de comportamientos violentos y agresivos en el seno mismo de la familia, donde los que afrontan condiciones de discriminación ya sea por edad (niños y ancianos), sexo (como en el caso de la mujer) o dependencia socioeconómica, son los que llevan la peor parte.

Si bien la utilización de la fuerza física representa un tipo muy común de maltrato intrafamiliar, existen también otras modalidades de tipo sicológico, sexual y social en el cual se incluyen la negligencia y el abandono. Son frecuentes también al interior de la familia comportamientos violentos de tipo sutil que si bien no causan daño físico, laceran de manera importante la autoestima de quienes lo padecen.

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