De ese Tamaño

“Nunca moriría por mis creencias porque podría estar equivocado”.

–Bertrand Russell.

Dice el refrán que mal empieza la semana para el que ahorcan en lunes, y así parece pasarle al gobierno del Peje. Mal inicio de año, de sexenio… todo mal. El desabasto de gas y de gasolina en varios estados de la república; entre ellos el nuestro, es un golpazo fenomenal para la imagen del gobierno entrante y es un referente sin precedente en la historia contemporánea del país. Aquí en Vallarta, aunque no ha escaseado la gasolina, sí se ha esfumado el gas LP; en Guadalajara más de 500 gasolineras se quedaron sin combustible, y además de Jalisco, el Estado de México, Hidalgo, Michoacán, Guanajuato, Querétaro y Aguascalientes también presentan escasez. En varias ciudades hay compras de pánico, sobreprecio, especulación y pérdidas millonarias. “Cerramos los ductos para evitar el robo de combustible” es el argumento de López Obrador. Sí, pero alguien debió de haber previsto que la medida generaría desabasto y el desabasto, crisis: se debió de hacer lo necesario para prevenirlo. La escasez caracteriza a un gobierno sin solvencia; las largas filas para comprar gas o para cargar el tanque de gasolina son escenarios que recuerdan en automático situaciones como la de Venezuela, o Cuba en sus malos ratos, o Haití después del terremoto; incluso la extinta URSS y sus países satélites. En pocas palabras: una pesadilla social.

Además aquí en México se anuncian despidos entre las plantillas laborales de varias instituciones, a la vez que se filtran evidencias de que la austeridad en efecto no ha llegado a las cabezas; los diputados, los senadores, los ministros y demás fauna faraónica sigue igual, succionando recursos como sanguijuelas, y los empleados de a pie, del SAT o del ISSSTE, se quedan sin chamba. Ese fue el regalo de Navidad para numerosos trabajadores: el cese. Para colmo, el país no da muestras de apaciguarse; las ejecuciones sumarias, los asesinatos a balazos, la violencia demencial sigue estallando en un baño de sangre: Acapulco, Tijuana, Ciudad de México, Guadalajara, Playa del Carmen, Apatzingán, Monterrey, por todos lados se desborda la locura. Los yerros, la falta de resultados, los escándalos, la intolerancia y la obcecación parece ser el signo de los nuevos tiempos… hay quienes ya extrañan a Peña. De ese tamaño es la crisis con que amanece este 2019.

No queda más que desearte, querido lector, que tengas abundancia de gasolina en tu tanque y gas en tus quemadores.

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