Cuentas claras… La Transparencia, amenaza de la corrupción y más…

Cuando se habla de transparencia en los gobiernos o funcionarios públicos, muchas personas lo consideran ya de cajón, como un hecho imposible, una utopía o bien nada útil. Por lo contrario, existe otro gran número de personas que empujan e impulsan que los gobiernos sean cada vez más transparentes. En gran medida los logros en esta materia ha sido a la presión social y en la actualidad se cuenta con leyes y reformas que permiten posicionar a la transparencia, incluso hasta como una marca de algunos funcionarios o partidos. O sea, capitalizan este logro social para su lanzamiento público.
La transparencia es un derecho ciudadano y una obligación de los gobiernos. Ser transparentes permite poner en una vitrina de cristal la información del ejercicio de los funcionarios públicos, sus cuentas, sus decisiones, sus acciones y actividades. Pero si los ciudadanos no usan esta información, o si no conocen qué deben de publicar los funcionarios públicos, significa que aún hay tarea pendiente. O si los funcionarios creen que es de ellos la información, pues más tarea todavía.

Con esto quiero decir, que la transparencia aún en su etapa evolutiva y con paso firme, todavía tiene retos por cubrir. La tarea pendiente seguramente no la realizará el gobierno, ésta deberá ser atendida y desarrollada por la propia sociedad, por los ciudadanos inquietos que pugnan por que los gobiernos ofrezcan la información de manera libre, abierta, accesible y oportuna. Incluso, a pesar de esos otros ciudadanos que ven a la transparencia como una utopía, imposible o inútil.

Ahora bien, la transparencia es una herramienta que abre la vitrina de la información pública, pero que no necesariamente esto significa que tengamos buenos gobiernos o que con ello se de la rendición de cuentas. Sin embargo, ya es un paso dado y con la información pública los ciudadanos podrán analizar, evaluar, conocer, verificar,… si efectivamente el gobierno está tomando buenas decisiones, de beneficio colectivo o bien descubriendo corruptelas, amigazgos, desvió de recursos, o muchos otros delitos emanados de la corrupción.

Por lo tanto, la transparencia amenaza a la corrupción, pues exige a los funcionarios tener documentada cualquier acto de su función pública, y cada vez se pide más. Con la información, los ciudadanos podrán decidir y marcar tendencias en las elecciones, en el pronunciamiento ante un proyecto, ante la selección de empresas para operar proyectos o construir obras,… como se dice coloquialmente, la información es poder. Y lo que la transparencia genera, es que ese poder sea del ciudadano.

Incluso yo diría que la transparencia es una amenaza a la flojera y pereza de los funcionarios, sino de todos, de una buena parte, que prefieren no informar, no elaborar reportes, no documentar, no evidenciar lo que están haciendo, no por corrupción, sin tan solo por… flojera.

Si la transparencia es una amenaza a la corrupción, a la pereza de funcionarios y perfila la rendición de cuentas ¿No cree Usted, que vale la pena exigir más? Al fin de cuentas, con las  cuentas claras,…

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