Tecla 7/6 Medalla, para ilustras chingaderas

 

 

Lo sucedido con el boxeador que fue a botear porque no le dieron recursos públicos –de usted, de Pedro, de Manuel, de todo aquel que es contribuyente—pero que ayer asegurara la primera –y ojalá no única–medalla en las Olimpiadas de Brasil, es un balde de agua fría aquella aseveración presidencial peñanietista en cuanto aquel supuesto que nuestro pueblo tiene una cultura de corrupción.

No, no se trata de una cultura de corrupción, sino que desde el poder se sigue chingando y agraviando.

Este boxeador, Misael Rodríguez, no es parte de una cultura de corrupción, sino de un esfuerzo digno de superación y del vencer adversidades, signo de este pueblo con su lucha de Independencia de 1810 y de la primera revolución social de 1917.

No todo un pueblo es corrupto, pero si como chingan unos cuantos. Y gacho.

No es la corrupción ciudadana la que lastima la convivencia y el desarrollo social, sino la descomposición del poder que alimenta corrupción al amparo de impunidades, con la propia simulación que alienta cegueras ante realidades todas.

Lo anterior puede ilustrarse con lo que sucede con el deporte. Entre los escupitajos que hoy se lanzan directivos del deporte por los magros resultados en Río, el caso del boxeador Misael da cuenta de tanta patética realidad, y de cómo no se actúa a tiempo para poner remedios. Si casos como el boxeador Misael se hubieran atendido a tiempo, no se tendrían estos escupitajos de miseria pública y de pobrezas en resultados no sólo del deporte.

Describe, un despacho de Apro de cómo el pundonor y el esfuerzo, queda en medio de la soberbia y de las propias chingaderas:

“El presidente de la Federación Mexicana de Boxeo, Ricardo Contreras, pidió que el director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Alfredo Castillo, no “se cuelgue” la medalla que desde hoy aseguró Misael Rodríguez en los Juegos Olímpicos de Río 2016, pues no aportó dinero para la preparación de los pugilistas, cuyos uniformes tuvo que pedir fiados.

“Espero que no se cuelgue la Conade la medalla de este muchacho, este es un esfuerzo personalísimo de él. El que a finales del mes pasado no tuviéramos dinero ni para los uniformes, nos obligó a pedir fiados los uniformes, porque no los hemos pagado. Pero no nos importa, el resultado se obtuvo y ahí está. El tiempo pondrá a todos en su lugar”, declaró el federativo a ESPN.

Cuando asumió la dirección de la Conade, Castillo desconoció a la federación de boxeo y dejó de ministrarle recursos públicos por las irregularidades en las que su presidente habría incurrido. Incluso, el funcionario solicitó personalmente al presidente de la Federación Internacional que lo removiera, lo cual es una injerencia gubernamental en la vida interna de la federación.

En medio de la pugna Castillo-Contreras quedaron los boxeadores, quienes no tuvieron recursos para salir a participar a competencias internacionales.

“La Federación a la que desconoció la Conade y retiró el apoyo económico, a la que vituperó hasta el cansancio, es la que le está sosteniendo la chamba hasta ahorita al licenciado Castillo porque es la única que ha ganado medalla para México.

“El boxeo y el deporte mexicano necesita un gran cambio, desde la estructura más grande que hay, que es la Conade. El presidente de la República debe poner a alguien que tenga sensibilidad, que sepa del deporte”, dijo.

Ricardo Contreras ha estado al frente de la Federación de Boxeo casi 25 años. Durante ese periodo, solo había ganado una medalla olímpica en Sydney 2000 con Cristian Bejarano. Contreras reconoció que Misael Rodríguez no tuvo la preparación que necesitaba y que la medalla es resultado de su esfuerzo personal.

“La medalla es una gran muestra de dignidad, sacrificio de nuestro boxeador que sin contar con la preparación y fogueo que tuvieron otros atletas, logró medalla con más pundonor que preparación”.

Misael con su medalla asegurada no es parte de esa cultura de la corrupción. No se formó corrupto y si en cambio alimentó valores para crecer con el esfuerzo.  Este es el pueblo.

La soberbia y la corrupción caminan de la mano de la descomposición del poder, por lo que cuando se trata de esfuerzo y sacrificio son términos que desconocen las cúpulas políticas del confort.

Fue a botear y no perdió ni la dignidad ni el rubor. Las cúpulas políticas en cambio no quieren renunciar a boletos de avión en primera clase, a buenos hoteles, a buenas comidas, a oficinas cómodas, insensibles a la realidad del país.

 

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